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lunes, 31 de diciembre de 2012

Año nuevo


Se acerca un nuevo año. Con él vienen 365 oportunidades, y muchas de ellas las desperdiciaremos.
Un nuevo año comienza. Se trata de dejar todas las peleas, conflictos y problemas atrás, todas las lágrimas, las palabras hirientes y los malos recuerdos, en el olvido.
¿Podré hacerlo bien esta vez? No lo sé.
Muchas personas que conocimos ya no estarán. Muchos momentos que vivimos junto a esas personas, ya no los podremos revivir.
Y de algún modo será igual, y de algún modo será diferente.
Hemos pasado por tantas cosas.
Hubo felicidad y tristeza, dolor y alegría. Luces y sombras. Lágrimas y sonrisas.
Hubieron muchas cosas, y habrán muchas más.



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Les deseo un Próspero y Feliz año Nuevo a todos mis seguidores!!!


viernes, 28 de diciembre de 2012

En la oscuridad

Pensando en la oscuridad. Escribiendo en la oscuridad. Viviendo en la oscuridad.

 Ahí donde el silencio dice las peores palabras nunca oídas.
Siento morir en cada golpe, en cada pensamiento.
Mi alma está perdida, Señor, Sálvame. Sálvame de esta tortura.  Acaba con esto de una vez.
No quiero oír más sus palabras destructivas. Oh, ten piedad de mi.

Las sombras se hacen presentes ante mí, haciendo así la oscuridad total. Son sombras del pasado, que confunden mis palabras y taladran mis pensamientos.

Las manos me tiemblan, siento cómo el frío me congela y la falta de luz causa miedo en mi.
Mi mente está atorada.
Oigo gritos de desesperación. Oigo llantos. Y no puedo moverme de donde estoy, no puedo hacer nada.
Y es entonces donde aparece él, un espectro sin rostro, oscuro como la noche. Se detiene ante mí, y recita tus últimas palabras con una perversa sonrisa en el rostro. Me dice que no volverás, que te has ido para siempre.
Entonces lloro. Lloro como nunca antes, y todas las sombras se marchan, dejándome sólo con tu recuerdo.

Se hacen oír sinfonías sin fin, haciendo más cruel mi muerte.
 Lloran a lo lejos almas perdidas, que al igual que yo piden misericordia.
El sol se ha escondido, y la luna no ha aparecido. ¿Puede decirme usted, qué está ocurriendo?
Miles de sombras azules danzan al ritmo de los violines y el piano.

Ya no siento. No oigo. No veo.
Mi alma se aparta de mi cuerpo. Ya no hay sombras. Por fin me siento libre.
Ha llegado a el fin.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

...

Solía sonreír sin motivo. Solía decirles que todo iría bien. Solía tener tu grata compañía.

Solía ser feliz.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Navidad sin ti...

La ciudad está cubierta de nieve. La gente no quiere salir de sus casas, porque saben que el frío es tan intenso que es capaz de congelarte los huesos.
Sólo yo estoy afuera, vistiendo los abrigos que me regalaste la navidad pasada. 

Era una noche como esta, así, idéntica. 
Te fuiste dejando un gran vacío. Dejando muchas preguntas sin responder.
Tal vez te fuiste porque sabías que el frío no cesaría. Tal vez porque dentro tuyo el dolor te consumía. 
Quién sabrá cuántas palabras callaste. Quien comprenderá el motivo de tu huida hacia el más allá.

Aún me sorprende que hasta el último momento sonreías, como si nada hubiera pasado. Como si ese dolor nunca hubiera existido. 
Todos hablan bien de ti. Es curioso ¿no? la gente espera a que mueras para quererte. 
Yo siempre te quise, ¿Lo sabías?

Yo tenía las esperanzas de pasar la navidad contigo. Pero es imposible ahora. 
De ti sólo me queda las canciones que escribías, las fotografías que insistías en tomarte conmigo, la última carta que escribieron tus manos, esa que expresaba el motivo de tu dolor, y el vago recuerdo de ése chico sufrido, que sin importar las circunstancias, sonreía.

Sólo quiero desearte, estés donde estés, una cálida  y hermosa navidad. Esa que nunca pudiste presenciar.



Ella y Él...

Ella se creía princesa de un reino inexistente.
Él era como un perro abandonado.
Ella era egoísta y egocéntrica.
Él se había olvidado de sí mismo.
Ella se burlaba de los desgraciados.
Él llevaba tiempo sin sonreír.

Ella lloraba por las noches.
Él ya no sentía dolor.

Ella lo vio a Él y se perdió en su mirada.
Él la conoció y se enamoró.

Ellos eran tan distintos.
Ellos eran tan iguales.

Ellos eran almas gemelas, ellos están enamorados.


domingo, 9 de diciembre de 2012

Historia sin nombre (7)


-¿Dónde lo viste?- Me preguntó por fin mirándome, agrandando sus ojos.
-En una habitación, no estoy seguro de dónde era, o si era un sueño, pero lo vi. No sé si será él, pero tenía el cabello gris...
-Si! mi hermano era así. ¿Cómo vestía?
-Una camisa blanca y...
-Un jean azul.
-Exacto.
El niño sonrió y mantuvo la cabeza en alto durante toda la conversación, y entusiasmado me hizo algunas preguntas más, y finalmente, nos dormimos en nuestras respectivas camas.

Desde ese día, no volví a experimentar golpes, ni nada raro. En cambio, todo era monotonía en aquel lugar. Despertarse, desayunar, dormir, comer y finalmente, volver a dormir. Una rutina.
Hasta un día, en que Adriel me mandó a llamar,  dándole un mensaje a uno de los muchachos encargados de la limpieza.
-Está detrás de la casa de enfrente- me dijo con voz baja aquel muchacho desconocido- no digas a nadie que vas hacia allí.
Y marchándose me dejó con un montón de dudas. ¿Qué querría Adriel?

Seguí el camino que me había indicado, hasta la casa de enfrente. En la parte trasera  estaba Adriel, arrodillado en el suelo, guardando cosas que no pude distinguir en unos morrales viejos que yacían a su lado.
-¿Qué pasa...?- le dije acercándome lentamente a él.
Me hizo señal de que callara.
- Alguien podría oírnos...
Estaba aún más desconcertado.
-¿Puedes decirme qué haces aquí, tirado en el suelo, guardando objetos y actuando tan extraño?
-Iremos a buscar a mi hermano- dijo levantando la vista, dejando ver sus brillosos ojos grises.
-Perdón. ¿Iremos?
-Sí, tú irás conmigo. Te guste o no.
-Mocoso, ¿quién te crees para hablarme así y arrastrarme a hacer algo que no quiero?, Además ¿Cómo buscarás a tu hermano? No tienes automóvil, ni siquiera tienes idea de dónde podría estar tu hermano. Seguramente estará muerto por ahí.- le dije. Sólo con haber pronunciado la última frase, me sentí realmente estúpido.-L-lo siento- Le dije, intentando arreglar una vez más mis frases estúpidas.
No me miró  por largo tiempo, sólo guardaba sus cosas en los morrales, haciendo caso omiso a mis disculpas.
-Si de verdad lo sientes, acompáñame en la busca de mi hermano

jueves, 6 de diciembre de 2012

Historia sin nombre (6)


-Mis padres murieron hace mucho tiempo. Mi hermano era mi tutor, pero se lo llevaron ya que tenía 21 años.
-Así que ahora, estás solo...
-Si.
- Pequeño, ¿y no piensas levantar la vista?- le dije notando que en ningún momento me dirigió la mirada.
Levantó lentamente la mirada, y me quedé atónito al ver que era casi idéntico al hombre de cabello gris, con el que me había encontrado en el depósito de chatarra aquella vez. Seguramente era su hermano, del que me habló recién.
-Perdón, ¿cómo se llama tu hermano?
En ese momento, abrieron la puerta, era la jovencita que me había atendido al principio cuando recién había llegado a este lugar. 
-Vengan a comer- nos dijo y se fue, cerrando la puerta tras ella.
Sin darme cuenta se había hecho de noche, y ya debíamos cenar.
Observé a Adriel mientras comíamos todos juntos en una mesa larguísima, y me di cuenta de que no levantaba la vista. Era ese chico realmente extraño. Aún más que yo.
Debe sentirse presionado bajo mi mirada- pensé, y dejé de mirarlo, con el fin de que pudiese relajarse, y a lo mejor, soltarse más. 
Luego de cenar, nos dieron unas ropas para que nos cambiáramos, y volvimos al cuarto.
Intenté hablarle a Adriel, pero parecería loco si dijera que vi a lo que podría ser su hermano.
Quería que me hablase de su hermano, pero no veía cómo tocar el tema sin meter la pata o lastimarlo. 
-Me dijiste que tu hermano tenía 21 años...
-Si
-¿Era parecido a ti?-dije disimulando tener poco interés en el tema.
-Si, algunos creían que era mi padre.
-Pues entonces era muy parecido.
-¿Tú conoces a mi hermano?
-¿Porqué lo preguntas?
-Es que nadie me pregunta por mi hermano, y menos un desconocido, como tú.
-Em...
-Decían que estaba loco, era muy extraño...
-En realidad, vi a un hombre que cabe perfectamente en la descripción que me das de él, pero no es seguro de que sea tu hermano...
-¿Dónde lo viste?- Me preguntó por fin mirándome, agrandando sus ojos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Historia sin nombre (5)


- Siéntate y espera, enseguida te traen la comida.
- hey, ¿Ese no es el tipo que le pegan hierrazos?- dijo un muchacho, mirándome. La muchacha le hizo unas señas raras,  y el tipo se calló. ¿Qué saben ellos de eso?
Me dieron de comer, y luego me enseñaron un cuarto, donde dijeron que iba a dormir.
Cuando me acosté con el fin de dormir, me percaté de que tenía un compañero en la habitación. Era un muchachito, de aproximadamente 13 años, estaba sentado en su cama, cabizbajo.
-Hola- Le saludé- Soy Alan.- Sí, ese es mi nombre.
El niño ni se movió. Creí que podía estar dormido, así que esperé a que despertase, mientras intentaba, en vano, conciliar el sueño. Luego de unos 20 o 30 minutos, el niño despertó sobresaltado. Debió haber tenido alguna pesadilla.
-Hola...-le dije nuevamente, tratando de buscar sus ojos, pues tenía la cabeza gacha y el cabello tan largo que costaba verlos.
-Hola- me devolvió el saludo.
-¿Cómo te llamas?- le pregunté, tratando de ser agradable. Nunca se me dió  bien eso de hablar con niños.
-Adriel
-Ah, yo soy Alan, parece que nos acomodaron en el mismo cuarto sin avisarnos.
-¿Eres retrasado?
-No.- ya era la segunda vez que me decían eso, ¿tan estúpido parezco?
-Cambiando de tema- le digo- ¿sabes qué ha sucedido?
-Si te refieres a porqué estamos aquí, es que se llevaron a un montón de gente, en la mayoría a personas adultas, y destruyeron todo. Y este es el lugar que mejor está, así que aquí atienden a los niños. O a los retrasados.
-Ya me habían dicho eso. ¿y no sabes a dónde llevan a esa gente?
-No. Pero algunos dicen que les hacen trabajar, y luego les torturan hasta la muerte. O que les encarcelan y les hacen limpiar, también dicen que les borran la memoria y los convierten en asesinos, pero nada de ello es seguro, son sólo rumores y suposiciones de la gente.
-¿Y no tienes miedo?
-Claro que sí, pero como dicen que sólo llevan a los adultos no tengo tanto miedo.
-¿Y tus padres?
El pequeño permaneció callado por unos minutos, todo este tiempo sin levantar la vista. Luego de un momento me dijo
-Mis padres murieron hace mucho tiempo. Mi hermano era mi tutor, pero se lo llevaron ya que tenía 21 años.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Historia sin nombre (4)


-¿Esto es un sueño, verdad?- le digo ya asustado
 Ellos negaron con la cabeza.
-¿Entonces qué es...?
Al ver cómo cerraban sus ojos, supe que sucedería lo de siempre. Otro golpe. Inconsciente.
Esta vez, desperté en una plaza, es la plaza en donde hicimos un pic-nic en la escuela primaria, con todos mis compañeros y maestros, lo recuerdo bien. Si que ha cambiado mucho, el césped no tiene la misma belleza de siempre, casi todos sus árboles están secos o quebrados, y la mayoría de los faros están rotos y oxidados. Es como si hubiera venido una tormenta.
El suelo está mojado, como si hubiera llovido. Y se nota que sí, porque hay aún en el cielo unas nubes grises.
Veo a muchos niños caminar en la misma dirección, así que decido seguirlos. Las casas y locales están muy mal mantenidos, algunos hasta están destruidos, hay trozos de madera y demás basura en las veredas y en las calles. Me acerco más a los niños.
-¿A dónde van?-le pregunto a uno de ellos, de aproximadamente 13 años.
- A una casa...
-¿Para qué?
-Hay comida...- Me dice y se aleja, como si me tuviera miedo.
Al poco rato, teníamos enfrente de nosotros una casa, con la pintura chorreada y muy mal cuidada, aunque tenía unos árboles muy bonitos a su alrededor.
Entramos juntos a la casa,  dentro de ella había mucho espacio, ya que habían pocos muebles, y en un banco estaba sentada una muchachita, de unos 12 o 13 años más o menos, vestía un pantalón de jean azul grisáceo y un buzo gris encapuchado, intenté llamar su atención, para ver si me decía algo, pero mis intentos fueron en vano, es como si estuviera  hipnotizada por algo.
 Cuando la llamaron por un nombre que no pude oír, sólo ahí se movió, como si despertara de un sueño profundo.
-Hola, soy...
-¿Cuántos niños hay...?- le preguntó ella a uno de los muchachos que estaban allí, ignorándome totalmente.
¿Qué rayos le pasa? ¿O es que no me vio?, bueno, eso es imposible, estaba a su lado cuando le hablé, no puede ser que no me haya visto.
-Ah, y por favor, atiende a ese retrasado que está allí- Dijo luego de un momento, señalando donde me encontraba yo.
-No soy retrasado...- le dije un poco molesto
- y entonces ¿qué haces aquí?
-No lo sé... sólo seguí al montón de chicos...
-Aquí sólo atendemos a niños... o retrasados.
-¡Que no soy un retrasado!
-Ah... pues así si que lo pareces. Da igual, te daremos comida, das lástima.
-Ven, mira, siéntate ahí- me dijo luego de un rato, apuntando a un banco de madera junto a una mesa.
-Está bien...
- Siéntate y espera, enseguida te traen la comida.

Historia sin nombre (3)


-Y piensan hacer lo mismo contigo.
-¡¿Eh?!
Otro jodido hierrazo impacta en mi cabeza, dejándome,  nuevamente, inconsciente. Quién sabe dónde apareceré ahora, a lo mejor, estaré violado en la esquina de un bar.
-¡Qué gran sentido del humor, pequeño!- Me dice un hombre al que no puedo ver bien...
-¿Cuanto tiempo más piensas llevar esa voz narrativa, Gum?- Ah! asi que el desgraciado pueda saber lo que pienso...
- Perdón... ¿Quién eres y cómo te llamas?- digo, intentando ser cortes.
-Soy tu conciencia...!- dice él con voz fantasmal
-¿Mi conciencia?, ¿Me estás tomando el pelo?
-Em... sí.
-¿Qué..?
-Hierrazo en tres... dos... uno...
Y sí, Otro hierrazo me deja inconsciente.
Despierto en la camilla de  un hospital. Sí que conozco este lugar, es el hospital donde me internaron cuando era niño. Esto se hace cada vez más extraño...
-¡Se despertó!- dice mi... ¿madre?
-Hijo... ¿como estás?- me pregunta mi padre. Genial, ahora mis padres revivieron. Sólo atiné a abrazarlos y llorar como si fuera un niño pequeño.
-¿Qué me pasó?- pregunté luego de calmarme
Mis padres no contestaron nada, se quedaron mirándome, entre una mezcla de sorpresa y lástima.
Miré detrás de ellos, y ahí estaba, ese hombre de cabello gris con mirada de niño, y me observaba minuciosamente.
-¿Esto es un sueño, verdad?- le digo ya asustado
 Ellos negaron con la cabeza.
-¿Entonces qué es...?
Al ver cómo cerraban sus ojos, supe que sucedería lo de siempre. Otro golpe. Inconsciente.
Esta vez, desperté en una plaza, es la plaza en donde hicimos un pic-nic en la escuela primaria, con todos mis compañeros y maestros, lo recuerdo bien. Si que ha cambiado mucho, el césped no tiene la misma belleza de siempre, casi todos sus árboles están secos o quebrados, y la mayoría de los faros están rotos y oxidados. Es como si hubiera venido una tormenta.
El suelo está mojado, como si hubiera llovido. Y se nota que sí, porque hay aún en el cielo unas nubes grises.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Pensar en ti...

Esto es así, pensar en ti cada día, así no te vea, así no te sienta, aunque no te oiga, siempre te estoy pensando.

Y esta historia es extraña. Yo no estoy donde debería estar, y tú estás donde yo no puedo ir.
 Siento que me estoy volviendo loca.

Esto es así. Reírme como tonta cuando oigo tu nombre salir de la boca de algún extraño. Escribir lo que me dijiste alguna vez. Seguir tus consejos. Hacer lo que me dijiste. Dedicarte mis escritos en silencio, secretamente.
 Y así mismo, secretamente, pensar en ti.


Historia sin nombre (2)


Me desperté, nuevamente, en un lugar totalmente diferente al que estaba antes, estaba acostado, ahora, en una cama, más bien era como una camilla de hospital, pero estaba un poco rota y descuidada, y yacía en un rincón de una habitación pequeña, que más que una habitación parecía un depósito de chatarras: partes de automóviles, trozos de madera, libros rotos y juguetes destrozados es lo que había allí, acompañado de  un olor putrefacto, como si hubieran matado a un perro, u otro animal similar. Valla suerte la mía.
Aún no comprendo esto ¿es un sueño?, si es así, nunca había tenido un sueño tan extraño.... bueno, sí que tuve sueños extraños, pero éste es el primero del que no puedo despertar. Lo único que me importa ahora es salir de este maldito sueño, y volver a ver a mis hermanos.
Me levanto de la cama, e intento despertarme golpeándome contra la pared, arrojando cosas, o intentando traspasar algo, que son las técnicas que suelo usar para salir de un sueño. Y no logro nada.
De pronto, entran unos hombres, dos exactamente, de unos 42 y 38 años aproximadamente, y el más viejo de ellos me dice. -Hey, niño, vuelve a la cama. Nadie te dijo que te levantaras.- Lo único que pude hacer fue volver a la cama, el aspecto de ese hombre me dieron escalofríos, su voz sonaba como la de alguien que fuma desde los 15 años. Volvieron a irse y cerraron la puerta detrás de ellos.
Me quedé mirando el techo, intentando descubrir algo nuevo en ese sueño, mi abuela dice que los sueños son mensajes de los dioses, nunca le creí, pero, quién sabe, podría ser cierto. En eso, una voz extraña interrumpe mis vanos pensamientos. Era un chico blanco como la nieve... más bien como un muerto, de cabello gris y despeinado, traía puestos una camisa blanca y unos jeans azules, iba descalzo. Lo más extraño era que tenía mirada de niño, esa mirada inocente que los caracteriza.
-Dios!- Exclamé al verlo- Debieron drogarme...
-No, no estás drogado- dice mirandome fijamente.
-¿Quien o qué eres?- le pregunto.
-Eso no importa...
-¿De dónde saliste, cómo es que ellos no te vieron?
-Salí de ahí- me dijo, apuntando al montón de chatarra acumulado en una esquina de la habitación.
-Pues, debes ser muy fuerte, ahí huele fatal...
-Y piensan hacer lo mismo contigo.
-¡¿Eh?!

"Historia sin nombre" (1)


Hola gente! 
Esta es una pequeña historia que inventé yo, la iré publicando aquí, por que no quiero tenerla siempre guardada. Dicha historia no lleva título, por ello se llamará "Historia sin nombre" por lo menos, hasta que se me ocurra un título bueno.
Cabe aclarar que el protagonista, que a su vez es el relator, es hombre. Lo digo para evitar confusiones. 
Y es normal que cuando lean, (si alguien lo lee) no comprendan el trama en su totalidad, créanme  es que ni yo lo comprendo totalmente.
Ahí va.

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Siento un fuerte dolor de cabeza. No puedo abrir bien los ojos, los siento pesados. Hago un esfuerzo por levantarme, y no puedo distinguir bien lo que hay a mi alrededor. Veo siluetas  borrosas de personas, ¿en dónde estoy? ¿estaré soñando?. Sólo recuerdo que estaba con mi familia, más precisamente con mis hermanos, oí un golpe como si se tratara de un  hierro, y luego, nada, oscuridad total.
Comienzo a oír gritos y lamentos, mi vista se aclara, veo que hay personas a mi alrededor, al parecer, están lastimadas. De pronto, uno de los lamentos llama mi atención, eran  como cualquier otro, pero con una voz aguda y chillona: es una niña, de aproximadamente 9 o 10  años. Está en el suelo, detrás mío. Sus rodillas están raspadas y sus piernas y brazos llenos de moretones y heridas. Su camisa está manchada con sangre y barro, y lleva las mangas rotas. Me acerco a ella, no sé si por piedad o curiosidad, pero  intento hablarle.
-Hola, em.. ¿como estás?- veo como una mujer, aparentemente la madre, me mira un poco molesta- ah... ya veo, esa es una pregunta estúpida.- digo soltando una risa nerviosa, creo que hubiera sido mejor quedarme callado.
-¿Qué quiere?- Me dice aquella mujer, mirándome severamente.
-¿Yo?- Otra pregunta estúpida.- Nada. Solo... verificar qué tiene la niña...
- ¿Es usted estúpido?- Me dice sin cambiar de tono ni mirada. Valla, se ve que esta mujer no se anda con rodeos. Lo mejor es lo de "usted".
-Em, No, o tal vez, si.... no lo sé...
- ¿Cómo es eso de que "quiere verificar qué tiene la niña"? ¿Es tan estúpido como para no darse cuenta lo que le pasa?
- Ah... no. Es que acabo de levantarme, y me haría un gran favor al decirme qué está pasando aquí.
- Oh, lo siento...- Dice la mujer, ya mirando al suelo.- No estoy segura de lo que pasó, pero nos trajeron aquí por la fuerza y nos... - De pronto se oyó un fuerte estruendo, y a causa de ello, todos los niños pequeños comenzaron a llorar. Las personas comenzaron a alarmarse, algunos hasta gritaban y lloraban, pues pensaban que lo peor se acercaba. O eso pensaba yo, por lo menos.
De pronto, un grito me sacó de mis pensamientos, una señora mayor, me decía: -atrás tuyo, atrás tuyo!!-
Sentí mucho miedo,  intenté darme vuelta para verificar qué es lo que alarmaba tanto a esa mujer, y de pronto, siento otro golpe de hierro, y de nuevo, oscuridad total.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Falling in love...

-Sólo estoy a un paso de ella- pensé- sólo debo acercarme un poco más y estampar mis labios en los suyos.

Hace mucho que estamos juntos, pero ¿Cuándo comencé a amarla de este modo? No estoy seguro, pero creo que fue cuando la vi sonreír por primera vez. En ese entonces yo estaba en el secundario, cursando 2do año. La vi entrar por la puerta principal, con su cara de inocente y despistada, cabello al viento, mirada profunda, movimientos rápidos. Y entonces, sonrió. Y sucedió. Supe en ese instante que era capaz de cualquier cosa por su sonrisa.  Esa  sonrisa dulce y cálida, que es capaz de hacerme sentir un sinfín de sentimientos. Desde ese entonces, hago lo que sea por verla sonreír. ¿Porqué? Por que sí. Por que amo su sonrisa. Su sonrisa es mi universo, mi salvación. ¿Porqué? porque ella es la razón de mi alegría.
Porque la amo con toda mi alma, porque me aterra pensar en separarnos. Porque sus ojos expresan dulzura y amor. Porque sus labios siempre húmedos pronuncian las palabras más bellas y agraciadas, esas que me ayudan a levantarme cuando caigo. Esas palabras que amo oír.
Porque no podría vivir sin ella. 
Ella me acompaña siempre, en todo momento. Pienso en ella desde que me levanto hasta que me acuesto.
Porque cuando veo que todo está perdido, ahí está ella, en pie, extendiéndome los brazos y alentándome a seguir. Porque así es, frágil y fuerte a la vez.
Porque así es ella, y con todos sus defectos y virtudes, así, así la amo yo. Con toda mi alma. Con el corazón.

-Te quiero- resolví a decirle, entre tantos pensamientos y recuerdos. Y nuestros labios se unieron en un cálido beso...




martes, 27 de noviembre de 2012

Te he visto...


Te he visto, vagando por las calles, con la mirada perdida, procurando encontrarte.
Te he visto, almorzando palabras y cenando suspiros.
Te he visto, contemplando las piedras golpeadas por la fuerza del río.
Te he visto sufriendo por algo que no tiene sentido.
Te he visto, intentando encontrarte en cada palabra pronunciada por ellos.

Y te sigo viendo, en mis más profundos sueños, con tu mirada trágica me decías "te quiero", dejando así escapar una leve sonrisa de tus labios resquebrajados...

Dolido y todo es por mi culpa...

Dolido. 
Me siento dolido, por un montón de palabras sin sentido dichas en un momento de rabia.
Destruido. Así está mi cuerpo por dentro, debido a tantas lágrimas, a tantos fracasos, a tantas luchas perdidas, a tanto dolor soportado.

Y no tengo más remedio que llorar. 
Porque pude ser mejor y así no fue,
sólo por tener un terco y frío corazón,
incapaz de comprender a los demás.

Y mi casa está vacía, al igual que mi corazón. 
Todo por culpa mía. Todo es por mi culpa.


lunes, 26 de noviembre de 2012

Hombre valiente

Hombre valiente.
Llorar a rostro descubierto es de valientes, como tú.
Muriendo por dentro, y aún así manteniendo la calma en tus palabras, eres valiente. Sí que lo eres.
Soportando dolor y penas por tanto tiempo, llorando por las noches sin decir nada.
Guerrero desesperanzado. 
No agaches la cabeza. Que no se apague tu voz.
 Ten paciencia, aguanta un poco más, el amanecer está próximo a ti, y con él llegará la felicidad tuya, y la tranquilidad mía.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Agonía

Necesito la ayuda de ése que dice ser omnipotente, mas no parece estar aquí, presente.
¿Qué podría hacer?
Llorando sin consuelo, pidiendo ayuda a gritos, me arrojo al suelo teñido de sangre, espesa sangre que dejé caer, creyendo que así se aliviaría mi dolor acumulado en mi débil cuerpo durante tanto tiempo. Y sigo llorando, clamando por piedad, rogando al cielo que me de una segunda oportunidad, que me ayude y que me saque de este infierno. Sólo quiero que vuelvan esos días cálidos, en los que todo iba bien, en los que el llanto sólo era de alegría, ¿Qué debo hacer para volver a ser feliz?
- Volver a nacer- me  dice él, apoyando sus frías manos en mis hombros desnudos y cansados.
Y me siento inútil, me siento tonto. Estoy herido y moribundo, mas nadie viene a ayudarme... tan sólo oigo voces, repitiéndome que moriré sin conocer la luz, sin alcanzar la felicidad completa. Y él, que me acompaña en mi agonía. Él, ese sin rostro que me ha dicho cosas extrañas a lo largo de mi sufrimiento, cosas extrañas que en el fondo sí tenían sentido. Pero yo no supe hallarlos. Él, criatura anormal con sabias pero crueles palabras. Muy crueles.
-Vamos- me dice tomándome de las manos- ya ha acabado todo, debes irte. 
De repente, siento cómo el frío de mi cuerpo va desapareciendo,  mi vista se va nublando hasta el punto de no ver nada. Mi sufrimiento por fin ha acabado.


Noche solitaria y oscura (1)

La noche está solitaria. Cantos de grillos y cigarras lo acompañan en su tristeza. Sólo y triste, entona las melodías más puras que pueden llegar a oírse en estas tierras. Recita sus versos a la luna, que lo contempla bañándolo con su bellísima luz.
La noche está oscura. Tan sólo iluminada por la luna, y por aquél chico que lo perdió todo, menos la vida.
Ya sin importarle nada se deja maravillar por los pequeños detalles de la naturaleza, y ésta, a su vez, le brinda el mayor espectáculo jamás visto por los hombres.
Mira al pequeño río que está frente suyo. Aguas cristalinas que vienen y van, pequeños peces que bailan entre las olas, y el precioso astro reflejado en el agua.

Y es entonces que él descubre el sentido de la vida, por lo que debió haber luchado, lo que debió haber amado, lo que debió haber sentido.

Miles de aves nocturnas lo observan desde los árboles, como preguntándose quién será ese chico vestido de blanco, que cada noche de noviembre viene a visitar el gran río donde nació.

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Nota: Le coloqué el (1) en el título, porque es muy probable que este relato lo continúe. Aunque no es del todo seguro.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Cuando escribo...

Cuando escribo siento que vuelvo a vivir.
Siento que un poco de mi dolor se esfuma por completo, dejándome, así, respirar.

Cuando escribo me siento reina de mi propio mundo, ése mundo extraño, donde sus palabras sí tienen sentido, donde las personas buenas mueren más rápido, ése mundo cruelmente bello, al que sólo tú y yo tenemos acceso.

Siento que por fin puedo decir todas las palabras que callé algún día, tan sólo por temor.
Siento que ya puedo ser un poco más libre, que puedo llorar tanto como lo necesito, que puedo comunicarme contigo de alguna manera.

Y es que, cuando escribo tengo la esperanza de que desde algún lugar me estás leyendo.



Necesito respuestas...

Ese eres tú, y esta soy yo.
Dos almas completamente diferentes, intentando encajar.

Y es que eres muy extraño, y yo completamente normal.
¿O es al revés?.

¿Y qué pretendes cambiando mi manera de ser?
¿Qué quieres de mí?

¿Porqué a veces me hablas como si no me conocieras?

Necesito respuestas, y tú sólo me das preguntas.



Me haces falta tú...

Me hacen falta tus palabras, tus risas contagiosas, tus "buenos días, preciosa".
Me falta tu locura, esas palabras incoherentes que tú hacías que tuvieran sentido sólo para mí.
Me hace falta tu forma de ver la vida, tu manera de pensar. Tus ojos que sólo veían mis virtudes y no mis defectos.
Me hacen falta tus canciones, tus poesías, tu manera de hablar.
No te imaginas cómo me hacen falta tus consejos, tus anécdotas y tus frases motivadoras.

Y es que, cariño, me haces falta tú.


¿Dónde quedamos?

¿Dónde quedaron tus palabras?

¿Dónde quedaron tus promesas?

¿Dónde las cartas que me escribías, las canciones que me dedicabas?
¿Dónde quedaron las tardes que pasábamos juntos?.

¿Dónde los abrazos, los besos y las caricias? 

¿Puedes decirme dónde?

¿Dónde quedamos, mi amor?


Somos tan diferentes y a la vez, tan parecidas...

martes, 20 de noviembre de 2012

Soy todo eso...

Soy las canciones que escucho, la música que bailo.
Soy las palabras que escribo, los textos que leo, los libros que nunca tuve.
Soy las palabras que he callado, los silencios tuyos, las miradas indiferentes.
Soy tus respuestas tontas, tus frases sin sentido, tu manera de hablar.
Soy el fruto de un amor prohibido,
lo que he presenciado y oído,
lo que me has inculcado tú.

Soy lo que me han dicho, lo que he oído decir.
Soy lo que sueño, lo que veo e interpreto.

Soy todo eso y mucho más.

Hoy quiero ser yo...

Hoy quiero ser diferente, dejar de querer pertenecer a ellos. Dejar de querer ser como los demás.
Hoy quiero reír sin motivo. Llorar si lo necesito.
Escribir hasta que me sangren los dedos, hasta que se me agoten las fuerzas.
Dejar de aparentar algo que no soy, dejar de tener miedo a sus palabras.
Hoy quiero ser yo.

Delirio...

-¿Porque....?- se pregunta en voz alta.
Millones de pensamientos, recuerdos y mentiras retumban en su mente, destruyéndolo minuto a minuto, segundo a segundo.
Sólo desearía que alguien viniese a buscarlo, a rescatarlo de esa pequeña torre construida por él mismo, y por los demás, que nunca quisieron verle feliz. Sólo quiere que vengan a por él, ¿tan difícil es así hacerlo?.
-No te preocupes, ya todo acabará...- le dice al oído. Es esa voz que se ha encargado de hacer de su sufrimiento un verdadero infierno, hablándole día  y  noche al oído, alentándolo a acabar con su vida de una sola vez.
Él sólo quería que lo quisieran como el lo hizo, sólo quería un poco de amor, un poco de compasión. Sólo le dieron más motivos para llorar y sufrir, pronunciaron palabras que lo lastimaron profundamente, acabaron con él de una manera horrorosa. Sólo de recordarlo no puede evitar llorar desconsolado, pensando dónde estarán aquellos que él quiso, ahora que está al borde de la muerte.

Toma el cuchillo con mano temblorosa, rogando porque alguien lo rescate de ahí, suplicando no tener el valor suficiente para enterrarlo en su piel.
1, 2, 3 segundos. 
Deja caer la sangre a inmensas cantidades, pintando así el suelo de ese color rojizo que la caracteriza.
Intenta gritar. No puede. Intenta llamarlos. No debe. 
Ve rostros desconocidos, y de a poco su vista se va nublando, desesperándolo aún más. Siente miedo, pues la muerte está a unos centímetros de él, llamándolo, esperándolo. Escucha por última vez su voz, susurrándole "no te vallas..."
Si tan solo lo hubiera dicho antes...

domingo, 18 de noviembre de 2012

Tú...



Eres el que me hace tener esperanza cuando parece que todo no tiene ya solución.
Eres el que me hace sonreír a pesar de que siento ya no tener las fuerzas suficientes para vivir.
Eres el que me ayuda a levantarme cuando caigo, el que me apoya y me da valor para seguir adelante.
Eres tú, ese que me ilumina, ese ser que me guía en la oscuridad. Cuando creía que todo estaba perdido, llegaste tú, con tu sonrisa cálida, y esos brazos fuertes, que cuando me rodean siento que no hay de que temer.
Sólo tú puedes hacerme ver lo bueno del mundo, de todo esto.
Y te quiero, así como eres, así, por eso.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Quiero irme de aquí...

Sólo quiero irme. Tomar ese camino sin rumbo fijo, e irme.
Caminar, sin importar si hace frío, calor, si hay viento o no. Sólo ir.
Fijarme en los detalles pequeños y maravillarme de ello. Conocer lugares nuevos, despreocuparme por completo.
Escapar de la sociedad que me abruma, ya no verles las caras, ya no ser juzgada sin sentido.
Caminar sin destino, encontrarme en cada paso, en cada suspiro.
Quiero irme de aquí....

jueves, 8 de noviembre de 2012

Estoy cansada de ti...

Estoy cansada de esto. Estoy cansada de ti.
¿Sabes? me hace daño ver cómo no me das importancia, cómo no te interesas por mi. ¿No has pensado en que yo podría estar sufriendo, como cualquier persona de mi edad?, sólo quisiera que me respondas, que me digas porqué no me hablas. ¿Y cuándo piensas hacerlo? Ya he levantado fortalezas mentales contra ti, dime ¿cómo harás ahora para hablarme, si he cerrado mi corazón para ti?
Sabes que no tengo a nadie más que a ti. ¿Porqué eres así conmigo? ¿Porqué eres así con todos?  
Pero no te odio, sabes que te quiero mucho y que me hace mucho daño que no me hables, que no me ayudes, que no te preocupes por mi. Pero también yo soy la estúpida que esperó todo de ti, aún sabiendo que no harías nada por mi. Sabiendo que no estabas ni enterado de que yo estaba sufriendo. 
Aún no logro comprenderte, ¿cómo puedes sobrevivir teniendo a tanta gente lastimada a tu alrededor, por culpa tuya? 
Sólo tú lo sabrás ¿no?.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Ven...

Ven mi pequeño, ven, vayamos hacia allá, donde todo es alegría y libertad.
Vayamos ahí, donde nadie nos juzgará. Volemos lejos, más allá de las nubes, traspasando el cielo casi tocando el sol, donde no existe el sufrimiento.
 Ven, mi pequeño, ya no tengas miedo, el dolor es pasajero y la alegría es para siempre.
Ven mi niño, ven, vayamos a ese lugar donde podremos ser felices por primera vez.

Estás tan lejos...

¿Qué voy a hacer ahora que estás tan lejos?, ahora que ya no puedo ver tu rostro, ni abrazarte, ni oír tu voz, ahora que ya no hay nadie que me aliente, que me diga que debo ser fuerte, y demostrarles que soy capaz de levantarme una y otra vez, sin importar cuántas sean las  veces que he caído.
¿Qué voy a hacer ahora sin tu presencia, sin tu calor, sin la fortaleza que me dabas, y me transmitías en cada mirada, en cada palabra que pronunciaban tus dulces labios, en cada sonido de tu voz? ¿Que voy a hacer si ya no estás aquí conmigo? Anhelo tu presencia cada mañana,  y lloro por las noches, por tu ausencia que me va matando minuto a minuto, desgarrando mi corazón. Sólo tú me oías y comprendías el porqué de mi dolor.  
Aún sigo preguntándome porqué Dios te apartó de mi, porqué ya no puedo verte ni hablarte, porqué sigo aquí llorando, escribiendo frases sin sentido y versos mal acomodados, pensando en ti. 
Sólo quiero creer que estás en un lugar mejor que este, y ya no sufres como yo. Sólo así sería feliz.


viernes, 2 de noviembre de 2012

Quisiera, quiero, querré...

Quisiera que me preguntaras por mi día, que me dijeras la verdad cuando te pregunto algo, quisiera que me hubieras dejado opinar, quisiera que no me hubieras atiborrado de maldades, quisiera que no me hubieras arruinado esos momentos en los que aún poseía inocencia pura.
Quisiera, quiero, querré, más sé que no podré volver el tiempo atrás para arreglar las cosas, lo hecho hecho está, y sólo me queda luchar contra mis pensamientos, mientras tú estás sentada, supongo yo, luchando contra los tuyos.

¿Sabes algo de mi?

Usted dice conocerme, pues si es así entonces, dígame: ¿cuál es mi canción favorita, porqué lloro por las noches, cuál es el motivo de mi insomnio, cuál es mi peor temor?, ¿quién es mi escritor favorito, qué libro me atrapó, si estoy de acuerdo con usted o no? ¿quién ocupa mis pensamientos por las noches, cuáles son mis palabras preferidas, porqué escribo así?, ¿Sabe acaso, usted, algo de mí?




La soledad

Estoy comenzando a apreciar la soledad...
                                  No es necesario fingir nada frente a ella...

miércoles, 31 de octubre de 2012

No te odio

Me gusta cuando me hablas. Pero no cuando haces comentarios estúpidos. Es cuando me cuentas algo nuevo, bueno, e interesante. ¿Porqué no lo haces más seguido?, ah, cierto, no puedes.
¿Me conoces? ¿Sirvieron, acaso, de algo, tantos años juntos?
Supongo que sí...
Recuerdo cuando creía que nunca mentías. Qué inocencia la mía en aquel entonces. Deberías ver cómo está mi mente ahora, te aseguro que no estarías orgullosa de mi.
¿Sabes? nunca pensé en ser lo que soy ahora.
Me gustaría que te hubieras interesado en mí, pero lo hecho, hecho está ¿no?
Sé que si te dijera esto te enojarías conmigo, o algo peor, me ignorarías. Ja, ya puedes ver cuan loca estoy, planeando todo antes de que pase. O tal vez no estoy tan loca, debe de ser por tu carácter predecible.
Oye, ¿sabías que no todo se arregla Pidiéndole ayuda a Dios?. Sé muy bien que Dios existe y que es bueno (me lo enseñaste tú, ¿te acuerdas?) Pero, lo que uno hace, lo arregla uno.
Es curioso lo extraña que me pongo cuando me dirijo a ti, ya sea pensando, hablando o escribiendo. Como ahora.
¿Sabes algo? No te odio. Odio esas actitudes en ti.



martes, 30 de octubre de 2012

Tu, Yo...



Me miro en el espejo. Veo mi rostro, mi nariz, esa que tanto me acomplejó, ahora me parece bonita. Mis labios, pequeños y apenas notables, llevan muchas palabras sin decir, y han estado mucho tiempo sin sonreír.. pero gracias a ti han vuelto a hacerlo.
Puedo ver un montón de defectos en mi rostro, y un montón de virtudes en mi corazón. Lástima que son muy pocas las personas que ven las virtudes del corazón, todos se fijan en la apariencia, como si sólo con ella pudieran conocerte.
-Tal vez sería bueno poder ver el corazón de las personas- pienso en voz alta- aunque, tal vez sea aún más doloroso, pues podríamos saber cuando las personas que amamos y apreciamos sólo quieren utilizarnos y sacar beneficios para ellos mismos. Seguro que por eso Dios no nos permite ver los corazones de los demás.
Miro mis manos, una está cerrada en puño, y la otra está abierta. En mis uñas se pueden ver el rastro de la última vez que las pinté, y en el dorso de mi mano se pueden apreciar unos escritos hechos con tinta. Esos escritos que sólo tú podrías descifrar.
Quisiera que pudieras tomar de mis manos y caminar conmigo, pero sé que no puedes, así que me conformo con oírte y verte en mis sueños.
Porque tú me enseñaste que debo aceptar lo que no se puede cambiar, a quererme y valorar mi vida, a confiar en Dios, a valorar a los demás y nunca rendirme por más adversidades que puedan presentarse ante mí.
Aún me sorprende que seas más extraño que yo. Que mantengas el silencio cuando quiero que me hables de ti. 
Admiro la belleza y sabiduría que hay en tus palabras. Te admiro.

Me dijiste que nunca deje de sonreír ¿te acuerdas?, deberías verme, soy una sonrisa andante.
Y no quiero mentirte, tengo cambios de humor repentinos, y me pongo triste por lo de siempre, aún sabiendo que no te gusta. Pero no puedo evitarlo, soy humana ¿no?
Me aconsejaste que todo lo que haga lo haga con amor y dedicación, ¿recuerdas? , deberías ver cómo aún con dolor de cabeza, tristeza y enfermedad cumplo mis obligaciones. Tampoco te quiero mentir sobre esto, soy muy olvidadiza, y a veces molesto a los que están a mi alrededor. Sé que no te agrada, pero no puedo evitarlo.
Aún me cuesta mirar al espejo y sonreír satisfecha con migo misma. Aún sigo, erróneamente, comparándome con los demás. Sigo siendo como antes, la que prefiere leer una buena novela a estudiar. Y sé que no te agrada del todo algunas actitudes mías. Créeme, a mi tampoco me agradan.
Sé que no te gusta que me torture a mi misma, sé que ello no me hace bien. Sé que no te hace bien. Pero no puedo evitarlo.
Yo no puedo evitarlo.
Tú si.
Por eso te busco todo el tiempo, te escribo aunque no lo leas, por eso intento pensar una respuesta que resuelva el porqué no estás cuando quiero que estés. ¿Comprendes, ahora, porqué me vuelvo loca cuando no estás? Espero que sí lo comprendas, si no, serían en vano estas letras tan mal acomodadas.
Vuelvo a fijar mi atención en el espejo. Una lágrima ha corrido por mis mejillas. Pero no te preocupes, es de felicidad.



Algo que amo...

Amo cuando llueve y puedo mirar las gotas de lluvia caer al suelo,

y sentir el aroma a tierra húmeda...

Los encuentros más importantes...



Los encuentros más importantes ya han sido planeados por las almas antes incluso de que los cuerpos se hayan visto. Generalmente estos encuentros suceden cuando llegamos a un límite, cuando necesitamos morir y renacer emocionalmente. Los encuentros nos esperan, pero la mayoría de las veces evitamos que sucedan. Sin embargo, si estamos desesperados, si ya no tenemos nada que perder, o si estamos muy entusiasmados con la vida, entonces lo desconocido se manifiesta, y nuestro universo cambia de rumbo.

(Paulo Coelho)

lunes, 29 de octubre de 2012

¿Por qué crees que estoy aquí?

-Al mirar a sus ojos sólo siento vacío y crueldad, y al oír sus palabras, orgullo y vanidad, en sus hechos, falta de piedad.
-Al verlos, siento miedo. Miedo de lo que pueden hacer, de lo próximo que dirán, porque sé que sus palabras vacías podrían ser dañinas a tu oído - Hizo una pausa, tomó aire, y prosiguió- Cuídate de las manos de los insensatos. No sólo de sus manos, si no también de sus palabras. Sus palabras, filosas como espadas, e hirientes como balas, pueden hacerte caer. Cuando prestas tu oído a sus palabras y te dejas guiar por lo que ellas dicen, pierdes. Lo pierdes todo, la fe en ti mismo, las ganas de luchar, las ganas de vivir, Todo.
Ellos no tienen sensibilidad en su alma, no tienen sentimientos, no tienen piedad. No es problema para ellos hacerte caer.
El niño lo miró,  y le preguntó: - Y tú... ¿cómo sabes todo eso?
Luego de un largo suspiro, respondió: - Porque me ha pasado. Si no ¿Por qué crees que estoy aquí?-
Y  se despidió besándolo en la frente, y se lanzó al vacío, en busca de un lugar donde no hubiera dolor, ni penas, ni llanto....



domingo, 28 de octubre de 2012

¿Porqué?

-Sólo soy un niño que no entiende nada de esto.
¿Qué hacer? si por más que hable, nadie me oye, y por más que sienta, sólo soy yo.
¿Qué hacer? Si a veces me siento ignorado por aquellos que dicen quererme, más no cuestionan el porqué de mi mal.
¿Cómo? ¿Porqué?, Tal vez merezca esto..... No. Él me dijo que nadie, absolutamente nadie merece sufrir, ni siquiera un poquito. Entonces... ¿Porqué sigo aquí llorando y sintiéndome infeliz, en ocasiones, sin razón alguna?
¿Qué hacer cuando sientes que tu cuerpo no tiene las fuerzas suficientes para seguir, y sin embargo tú estás ahí, parado, sonriendo e intentando agradar a todos?
¿Es lo único que puedes decir?
-Todo irá bien.
-¿Cómo? si aún no veo mejoras en mí, ni en él. ¿y? ¿Porqué ella sigue llorando? ¿No hemos sufrido bastante?, ¿no ha sufrido, acaso, ella, más que suficiente?.
-Te costará mucho entender esto, pequeño, pero sufrir es indispensable en la vida. Ponte a pensar, ¿cómo sabríamos lo que es estar feliz, si nunca hemos sufrido?



sábado, 27 de octubre de 2012

dejé de sentirme mal...

Dejé de sentirme mal cuando dejé de esperar todo de ellos

y comencé a hacer todo por mi cuenta...

viernes, 26 de octubre de 2012

Mi mala costumbre

Tengo la mala costumbre de estar triste por gente que no conozco.

 Y también de estar feliz a causa de ellos...
                  

Presentándome...

Hola, me presento, soy Penguin, y voy a contar un poco de mí.
Como algunos, quizás, sabrán, hace no mucho tiempo, comenzé a escribir en un blog, al que titulé My World Crazy, en el que cuento mi día, digo pavotadas, y demás cosas. Pero quiero hacer algo diferente.
Como ya dije, en el otro blog escribo pavotadas, pero no es lo único que puedo escribir. Y como me gusta, también reflexionar, y ponerme un poquito más seria, decidí crear este blog , titulado Pensamientos Al Anochecer.
Lo único que puedo decir de mí, es que me gusta escribir y leer. Y a eso me dedico. Por ahora.
Tengo pensado hacer muchas cosas aquí: escribir frases propias, novelas, compartir frases de escritores, y demás cosas.
Espero les guste cómo llevo o pienso llevar mi blog.
Besos