.post-body img { border-radius: 50%; /* Borde redondeado */ box-shadow: 0px 0px 15px #000; /* Sombra */ padding:0; border:0; -moz-transition: all 1s; -webkit-transition: all 1s; -o-transition: all 1s; } .post-body img:hover { box-shadow: 0; /* Con esto eliminamos la sombra */ border-radius: 0; /* Con esto eliminamos el borde redondeado */ -moz-transition: all 1s; -webkit-transition: all 1s; -o-transition: all 1s; cursor:pointer; }

lunes, 29 de octubre de 2012

¿Por qué crees que estoy aquí?

-Al mirar a sus ojos sólo siento vacío y crueldad, y al oír sus palabras, orgullo y vanidad, en sus hechos, falta de piedad.
-Al verlos, siento miedo. Miedo de lo que pueden hacer, de lo próximo que dirán, porque sé que sus palabras vacías podrían ser dañinas a tu oído - Hizo una pausa, tomó aire, y prosiguió- Cuídate de las manos de los insensatos. No sólo de sus manos, si no también de sus palabras. Sus palabras, filosas como espadas, e hirientes como balas, pueden hacerte caer. Cuando prestas tu oído a sus palabras y te dejas guiar por lo que ellas dicen, pierdes. Lo pierdes todo, la fe en ti mismo, las ganas de luchar, las ganas de vivir, Todo.
Ellos no tienen sensibilidad en su alma, no tienen sentimientos, no tienen piedad. No es problema para ellos hacerte caer.
El niño lo miró,  y le preguntó: - Y tú... ¿cómo sabes todo eso?
Luego de un largo suspiro, respondió: - Porque me ha pasado. Si no ¿Por qué crees que estoy aquí?-
Y  se despidió besándolo en la frente, y se lanzó al vacío, en busca de un lugar donde no hubiera dolor, ni penas, ni llanto....



No hay comentarios:

Publicar un comentario