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viernes, 30 de noviembre de 2012

Pensar en ti...

Esto es así, pensar en ti cada día, así no te vea, así no te sienta, aunque no te oiga, siempre te estoy pensando.

Y esta historia es extraña. Yo no estoy donde debería estar, y tú estás donde yo no puedo ir.
 Siento que me estoy volviendo loca.

Esto es así. Reírme como tonta cuando oigo tu nombre salir de la boca de algún extraño. Escribir lo que me dijiste alguna vez. Seguir tus consejos. Hacer lo que me dijiste. Dedicarte mis escritos en silencio, secretamente.
 Y así mismo, secretamente, pensar en ti.


Historia sin nombre (2)


Me desperté, nuevamente, en un lugar totalmente diferente al que estaba antes, estaba acostado, ahora, en una cama, más bien era como una camilla de hospital, pero estaba un poco rota y descuidada, y yacía en un rincón de una habitación pequeña, que más que una habitación parecía un depósito de chatarras: partes de automóviles, trozos de madera, libros rotos y juguetes destrozados es lo que había allí, acompañado de  un olor putrefacto, como si hubieran matado a un perro, u otro animal similar. Valla suerte la mía.
Aún no comprendo esto ¿es un sueño?, si es así, nunca había tenido un sueño tan extraño.... bueno, sí que tuve sueños extraños, pero éste es el primero del que no puedo despertar. Lo único que me importa ahora es salir de este maldito sueño, y volver a ver a mis hermanos.
Me levanto de la cama, e intento despertarme golpeándome contra la pared, arrojando cosas, o intentando traspasar algo, que son las técnicas que suelo usar para salir de un sueño. Y no logro nada.
De pronto, entran unos hombres, dos exactamente, de unos 42 y 38 años aproximadamente, y el más viejo de ellos me dice. -Hey, niño, vuelve a la cama. Nadie te dijo que te levantaras.- Lo único que pude hacer fue volver a la cama, el aspecto de ese hombre me dieron escalofríos, su voz sonaba como la de alguien que fuma desde los 15 años. Volvieron a irse y cerraron la puerta detrás de ellos.
Me quedé mirando el techo, intentando descubrir algo nuevo en ese sueño, mi abuela dice que los sueños son mensajes de los dioses, nunca le creí, pero, quién sabe, podría ser cierto. En eso, una voz extraña interrumpe mis vanos pensamientos. Era un chico blanco como la nieve... más bien como un muerto, de cabello gris y despeinado, traía puestos una camisa blanca y unos jeans azules, iba descalzo. Lo más extraño era que tenía mirada de niño, esa mirada inocente que los caracteriza.
-Dios!- Exclamé al verlo- Debieron drogarme...
-No, no estás drogado- dice mirandome fijamente.
-¿Quien o qué eres?- le pregunto.
-Eso no importa...
-¿De dónde saliste, cómo es que ellos no te vieron?
-Salí de ahí- me dijo, apuntando al montón de chatarra acumulado en una esquina de la habitación.
-Pues, debes ser muy fuerte, ahí huele fatal...
-Y piensan hacer lo mismo contigo.
-¡¿Eh?!

"Historia sin nombre" (1)


Hola gente! 
Esta es una pequeña historia que inventé yo, la iré publicando aquí, por que no quiero tenerla siempre guardada. Dicha historia no lleva título, por ello se llamará "Historia sin nombre" por lo menos, hasta que se me ocurra un título bueno.
Cabe aclarar que el protagonista, que a su vez es el relator, es hombre. Lo digo para evitar confusiones. 
Y es normal que cuando lean, (si alguien lo lee) no comprendan el trama en su totalidad, créanme  es que ni yo lo comprendo totalmente.
Ahí va.

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Siento un fuerte dolor de cabeza. No puedo abrir bien los ojos, los siento pesados. Hago un esfuerzo por levantarme, y no puedo distinguir bien lo que hay a mi alrededor. Veo siluetas  borrosas de personas, ¿en dónde estoy? ¿estaré soñando?. Sólo recuerdo que estaba con mi familia, más precisamente con mis hermanos, oí un golpe como si se tratara de un  hierro, y luego, nada, oscuridad total.
Comienzo a oír gritos y lamentos, mi vista se aclara, veo que hay personas a mi alrededor, al parecer, están lastimadas. De pronto, uno de los lamentos llama mi atención, eran  como cualquier otro, pero con una voz aguda y chillona: es una niña, de aproximadamente 9 o 10  años. Está en el suelo, detrás mío. Sus rodillas están raspadas y sus piernas y brazos llenos de moretones y heridas. Su camisa está manchada con sangre y barro, y lleva las mangas rotas. Me acerco a ella, no sé si por piedad o curiosidad, pero  intento hablarle.
-Hola, em.. ¿como estás?- veo como una mujer, aparentemente la madre, me mira un poco molesta- ah... ya veo, esa es una pregunta estúpida.- digo soltando una risa nerviosa, creo que hubiera sido mejor quedarme callado.
-¿Qué quiere?- Me dice aquella mujer, mirándome severamente.
-¿Yo?- Otra pregunta estúpida.- Nada. Solo... verificar qué tiene la niña...
- ¿Es usted estúpido?- Me dice sin cambiar de tono ni mirada. Valla, se ve que esta mujer no se anda con rodeos. Lo mejor es lo de "usted".
-Em, No, o tal vez, si.... no lo sé...
- ¿Cómo es eso de que "quiere verificar qué tiene la niña"? ¿Es tan estúpido como para no darse cuenta lo que le pasa?
- Ah... no. Es que acabo de levantarme, y me haría un gran favor al decirme qué está pasando aquí.
- Oh, lo siento...- Dice la mujer, ya mirando al suelo.- No estoy segura de lo que pasó, pero nos trajeron aquí por la fuerza y nos... - De pronto se oyó un fuerte estruendo, y a causa de ello, todos los niños pequeños comenzaron a llorar. Las personas comenzaron a alarmarse, algunos hasta gritaban y lloraban, pues pensaban que lo peor se acercaba. O eso pensaba yo, por lo menos.
De pronto, un grito me sacó de mis pensamientos, una señora mayor, me decía: -atrás tuyo, atrás tuyo!!-
Sentí mucho miedo,  intenté darme vuelta para verificar qué es lo que alarmaba tanto a esa mujer, y de pronto, siento otro golpe de hierro, y de nuevo, oscuridad total.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Falling in love...

-Sólo estoy a un paso de ella- pensé- sólo debo acercarme un poco más y estampar mis labios en los suyos.

Hace mucho que estamos juntos, pero ¿Cuándo comencé a amarla de este modo? No estoy seguro, pero creo que fue cuando la vi sonreír por primera vez. En ese entonces yo estaba en el secundario, cursando 2do año. La vi entrar por la puerta principal, con su cara de inocente y despistada, cabello al viento, mirada profunda, movimientos rápidos. Y entonces, sonrió. Y sucedió. Supe en ese instante que era capaz de cualquier cosa por su sonrisa.  Esa  sonrisa dulce y cálida, que es capaz de hacerme sentir un sinfín de sentimientos. Desde ese entonces, hago lo que sea por verla sonreír. ¿Porqué? Por que sí. Por que amo su sonrisa. Su sonrisa es mi universo, mi salvación. ¿Porqué? porque ella es la razón de mi alegría.
Porque la amo con toda mi alma, porque me aterra pensar en separarnos. Porque sus ojos expresan dulzura y amor. Porque sus labios siempre húmedos pronuncian las palabras más bellas y agraciadas, esas que me ayudan a levantarme cuando caigo. Esas palabras que amo oír.
Porque no podría vivir sin ella. 
Ella me acompaña siempre, en todo momento. Pienso en ella desde que me levanto hasta que me acuesto.
Porque cuando veo que todo está perdido, ahí está ella, en pie, extendiéndome los brazos y alentándome a seguir. Porque así es, frágil y fuerte a la vez.
Porque así es ella, y con todos sus defectos y virtudes, así, así la amo yo. Con toda mi alma. Con el corazón.

-Te quiero- resolví a decirle, entre tantos pensamientos y recuerdos. Y nuestros labios se unieron en un cálido beso...




martes, 27 de noviembre de 2012

Te he visto...


Te he visto, vagando por las calles, con la mirada perdida, procurando encontrarte.
Te he visto, almorzando palabras y cenando suspiros.
Te he visto, contemplando las piedras golpeadas por la fuerza del río.
Te he visto sufriendo por algo que no tiene sentido.
Te he visto, intentando encontrarte en cada palabra pronunciada por ellos.

Y te sigo viendo, en mis más profundos sueños, con tu mirada trágica me decías "te quiero", dejando así escapar una leve sonrisa de tus labios resquebrajados...

Dolido y todo es por mi culpa...

Dolido. 
Me siento dolido, por un montón de palabras sin sentido dichas en un momento de rabia.
Destruido. Así está mi cuerpo por dentro, debido a tantas lágrimas, a tantos fracasos, a tantas luchas perdidas, a tanto dolor soportado.

Y no tengo más remedio que llorar. 
Porque pude ser mejor y así no fue,
sólo por tener un terco y frío corazón,
incapaz de comprender a los demás.

Y mi casa está vacía, al igual que mi corazón. 
Todo por culpa mía. Todo es por mi culpa.


lunes, 26 de noviembre de 2012

Hombre valiente

Hombre valiente.
Llorar a rostro descubierto es de valientes, como tú.
Muriendo por dentro, y aún así manteniendo la calma en tus palabras, eres valiente. Sí que lo eres.
Soportando dolor y penas por tanto tiempo, llorando por las noches sin decir nada.
Guerrero desesperanzado. 
No agaches la cabeza. Que no se apague tu voz.
 Ten paciencia, aguanta un poco más, el amanecer está próximo a ti, y con él llegará la felicidad tuya, y la tranquilidad mía.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Agonía

Necesito la ayuda de ése que dice ser omnipotente, mas no parece estar aquí, presente.
¿Qué podría hacer?
Llorando sin consuelo, pidiendo ayuda a gritos, me arrojo al suelo teñido de sangre, espesa sangre que dejé caer, creyendo que así se aliviaría mi dolor acumulado en mi débil cuerpo durante tanto tiempo. Y sigo llorando, clamando por piedad, rogando al cielo que me de una segunda oportunidad, que me ayude y que me saque de este infierno. Sólo quiero que vuelvan esos días cálidos, en los que todo iba bien, en los que el llanto sólo era de alegría, ¿Qué debo hacer para volver a ser feliz?
- Volver a nacer- me  dice él, apoyando sus frías manos en mis hombros desnudos y cansados.
Y me siento inútil, me siento tonto. Estoy herido y moribundo, mas nadie viene a ayudarme... tan sólo oigo voces, repitiéndome que moriré sin conocer la luz, sin alcanzar la felicidad completa. Y él, que me acompaña en mi agonía. Él, ese sin rostro que me ha dicho cosas extrañas a lo largo de mi sufrimiento, cosas extrañas que en el fondo sí tenían sentido. Pero yo no supe hallarlos. Él, criatura anormal con sabias pero crueles palabras. Muy crueles.
-Vamos- me dice tomándome de las manos- ya ha acabado todo, debes irte. 
De repente, siento cómo el frío de mi cuerpo va desapareciendo,  mi vista se va nublando hasta el punto de no ver nada. Mi sufrimiento por fin ha acabado.


Noche solitaria y oscura (1)

La noche está solitaria. Cantos de grillos y cigarras lo acompañan en su tristeza. Sólo y triste, entona las melodías más puras que pueden llegar a oírse en estas tierras. Recita sus versos a la luna, que lo contempla bañándolo con su bellísima luz.
La noche está oscura. Tan sólo iluminada por la luna, y por aquél chico que lo perdió todo, menos la vida.
Ya sin importarle nada se deja maravillar por los pequeños detalles de la naturaleza, y ésta, a su vez, le brinda el mayor espectáculo jamás visto por los hombres.
Mira al pequeño río que está frente suyo. Aguas cristalinas que vienen y van, pequeños peces que bailan entre las olas, y el precioso astro reflejado en el agua.

Y es entonces que él descubre el sentido de la vida, por lo que debió haber luchado, lo que debió haber amado, lo que debió haber sentido.

Miles de aves nocturnas lo observan desde los árboles, como preguntándose quién será ese chico vestido de blanco, que cada noche de noviembre viene a visitar el gran río donde nació.

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Nota: Le coloqué el (1) en el título, porque es muy probable que este relato lo continúe. Aunque no es del todo seguro.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Cuando escribo...

Cuando escribo siento que vuelvo a vivir.
Siento que un poco de mi dolor se esfuma por completo, dejándome, así, respirar.

Cuando escribo me siento reina de mi propio mundo, ése mundo extraño, donde sus palabras sí tienen sentido, donde las personas buenas mueren más rápido, ése mundo cruelmente bello, al que sólo tú y yo tenemos acceso.

Siento que por fin puedo decir todas las palabras que callé algún día, tan sólo por temor.
Siento que ya puedo ser un poco más libre, que puedo llorar tanto como lo necesito, que puedo comunicarme contigo de alguna manera.

Y es que, cuando escribo tengo la esperanza de que desde algún lugar me estás leyendo.



Necesito respuestas...

Ese eres tú, y esta soy yo.
Dos almas completamente diferentes, intentando encajar.

Y es que eres muy extraño, y yo completamente normal.
¿O es al revés?.

¿Y qué pretendes cambiando mi manera de ser?
¿Qué quieres de mí?

¿Porqué a veces me hablas como si no me conocieras?

Necesito respuestas, y tú sólo me das preguntas.



Me haces falta tú...

Me hacen falta tus palabras, tus risas contagiosas, tus "buenos días, preciosa".
Me falta tu locura, esas palabras incoherentes que tú hacías que tuvieran sentido sólo para mí.
Me hace falta tu forma de ver la vida, tu manera de pensar. Tus ojos que sólo veían mis virtudes y no mis defectos.
Me hacen falta tus canciones, tus poesías, tu manera de hablar.
No te imaginas cómo me hacen falta tus consejos, tus anécdotas y tus frases motivadoras.

Y es que, cariño, me haces falta tú.


¿Dónde quedamos?

¿Dónde quedaron tus palabras?

¿Dónde quedaron tus promesas?

¿Dónde las cartas que me escribías, las canciones que me dedicabas?
¿Dónde quedaron las tardes que pasábamos juntos?.

¿Dónde los abrazos, los besos y las caricias? 

¿Puedes decirme dónde?

¿Dónde quedamos, mi amor?


Somos tan diferentes y a la vez, tan parecidas...

martes, 20 de noviembre de 2012

Soy todo eso...

Soy las canciones que escucho, la música que bailo.
Soy las palabras que escribo, los textos que leo, los libros que nunca tuve.
Soy las palabras que he callado, los silencios tuyos, las miradas indiferentes.
Soy tus respuestas tontas, tus frases sin sentido, tu manera de hablar.
Soy el fruto de un amor prohibido,
lo que he presenciado y oído,
lo que me has inculcado tú.

Soy lo que me han dicho, lo que he oído decir.
Soy lo que sueño, lo que veo e interpreto.

Soy todo eso y mucho más.

Hoy quiero ser yo...

Hoy quiero ser diferente, dejar de querer pertenecer a ellos. Dejar de querer ser como los demás.
Hoy quiero reír sin motivo. Llorar si lo necesito.
Escribir hasta que me sangren los dedos, hasta que se me agoten las fuerzas.
Dejar de aparentar algo que no soy, dejar de tener miedo a sus palabras.
Hoy quiero ser yo.

Delirio...

-¿Porque....?- se pregunta en voz alta.
Millones de pensamientos, recuerdos y mentiras retumban en su mente, destruyéndolo minuto a minuto, segundo a segundo.
Sólo desearía que alguien viniese a buscarlo, a rescatarlo de esa pequeña torre construida por él mismo, y por los demás, que nunca quisieron verle feliz. Sólo quiere que vengan a por él, ¿tan difícil es así hacerlo?.
-No te preocupes, ya todo acabará...- le dice al oído. Es esa voz que se ha encargado de hacer de su sufrimiento un verdadero infierno, hablándole día  y  noche al oído, alentándolo a acabar con su vida de una sola vez.
Él sólo quería que lo quisieran como el lo hizo, sólo quería un poco de amor, un poco de compasión. Sólo le dieron más motivos para llorar y sufrir, pronunciaron palabras que lo lastimaron profundamente, acabaron con él de una manera horrorosa. Sólo de recordarlo no puede evitar llorar desconsolado, pensando dónde estarán aquellos que él quiso, ahora que está al borde de la muerte.

Toma el cuchillo con mano temblorosa, rogando porque alguien lo rescate de ahí, suplicando no tener el valor suficiente para enterrarlo en su piel.
1, 2, 3 segundos. 
Deja caer la sangre a inmensas cantidades, pintando así el suelo de ese color rojizo que la caracteriza.
Intenta gritar. No puede. Intenta llamarlos. No debe. 
Ve rostros desconocidos, y de a poco su vista se va nublando, desesperándolo aún más. Siente miedo, pues la muerte está a unos centímetros de él, llamándolo, esperándolo. Escucha por última vez su voz, susurrándole "no te vallas..."
Si tan solo lo hubiera dicho antes...

domingo, 18 de noviembre de 2012

Tú...



Eres el que me hace tener esperanza cuando parece que todo no tiene ya solución.
Eres el que me hace sonreír a pesar de que siento ya no tener las fuerzas suficientes para vivir.
Eres el que me ayuda a levantarme cuando caigo, el que me apoya y me da valor para seguir adelante.
Eres tú, ese que me ilumina, ese ser que me guía en la oscuridad. Cuando creía que todo estaba perdido, llegaste tú, con tu sonrisa cálida, y esos brazos fuertes, que cuando me rodean siento que no hay de que temer.
Sólo tú puedes hacerme ver lo bueno del mundo, de todo esto.
Y te quiero, así como eres, así, por eso.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Quiero irme de aquí...

Sólo quiero irme. Tomar ese camino sin rumbo fijo, e irme.
Caminar, sin importar si hace frío, calor, si hay viento o no. Sólo ir.
Fijarme en los detalles pequeños y maravillarme de ello. Conocer lugares nuevos, despreocuparme por completo.
Escapar de la sociedad que me abruma, ya no verles las caras, ya no ser juzgada sin sentido.
Caminar sin destino, encontrarme en cada paso, en cada suspiro.
Quiero irme de aquí....

jueves, 8 de noviembre de 2012

Estoy cansada de ti...

Estoy cansada de esto. Estoy cansada de ti.
¿Sabes? me hace daño ver cómo no me das importancia, cómo no te interesas por mi. ¿No has pensado en que yo podría estar sufriendo, como cualquier persona de mi edad?, sólo quisiera que me respondas, que me digas porqué no me hablas. ¿Y cuándo piensas hacerlo? Ya he levantado fortalezas mentales contra ti, dime ¿cómo harás ahora para hablarme, si he cerrado mi corazón para ti?
Sabes que no tengo a nadie más que a ti. ¿Porqué eres así conmigo? ¿Porqué eres así con todos?  
Pero no te odio, sabes que te quiero mucho y que me hace mucho daño que no me hables, que no me ayudes, que no te preocupes por mi. Pero también yo soy la estúpida que esperó todo de ti, aún sabiendo que no harías nada por mi. Sabiendo que no estabas ni enterado de que yo estaba sufriendo. 
Aún no logro comprenderte, ¿cómo puedes sobrevivir teniendo a tanta gente lastimada a tu alrededor, por culpa tuya? 
Sólo tú lo sabrás ¿no?.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Ven...

Ven mi pequeño, ven, vayamos hacia allá, donde todo es alegría y libertad.
Vayamos ahí, donde nadie nos juzgará. Volemos lejos, más allá de las nubes, traspasando el cielo casi tocando el sol, donde no existe el sufrimiento.
 Ven, mi pequeño, ya no tengas miedo, el dolor es pasajero y la alegría es para siempre.
Ven mi niño, ven, vayamos a ese lugar donde podremos ser felices por primera vez.

Estás tan lejos...

¿Qué voy a hacer ahora que estás tan lejos?, ahora que ya no puedo ver tu rostro, ni abrazarte, ni oír tu voz, ahora que ya no hay nadie que me aliente, que me diga que debo ser fuerte, y demostrarles que soy capaz de levantarme una y otra vez, sin importar cuántas sean las  veces que he caído.
¿Qué voy a hacer ahora sin tu presencia, sin tu calor, sin la fortaleza que me dabas, y me transmitías en cada mirada, en cada palabra que pronunciaban tus dulces labios, en cada sonido de tu voz? ¿Que voy a hacer si ya no estás aquí conmigo? Anhelo tu presencia cada mañana,  y lloro por las noches, por tu ausencia que me va matando minuto a minuto, desgarrando mi corazón. Sólo tú me oías y comprendías el porqué de mi dolor.  
Aún sigo preguntándome porqué Dios te apartó de mi, porqué ya no puedo verte ni hablarte, porqué sigo aquí llorando, escribiendo frases sin sentido y versos mal acomodados, pensando en ti. 
Sólo quiero creer que estás en un lugar mejor que este, y ya no sufres como yo. Sólo así sería feliz.


viernes, 2 de noviembre de 2012

Quisiera, quiero, querré...

Quisiera que me preguntaras por mi día, que me dijeras la verdad cuando te pregunto algo, quisiera que me hubieras dejado opinar, quisiera que no me hubieras atiborrado de maldades, quisiera que no me hubieras arruinado esos momentos en los que aún poseía inocencia pura.
Quisiera, quiero, querré, más sé que no podré volver el tiempo atrás para arreglar las cosas, lo hecho hecho está, y sólo me queda luchar contra mis pensamientos, mientras tú estás sentada, supongo yo, luchando contra los tuyos.

¿Sabes algo de mi?

Usted dice conocerme, pues si es así entonces, dígame: ¿cuál es mi canción favorita, porqué lloro por las noches, cuál es el motivo de mi insomnio, cuál es mi peor temor?, ¿quién es mi escritor favorito, qué libro me atrapó, si estoy de acuerdo con usted o no? ¿quién ocupa mis pensamientos por las noches, cuáles son mis palabras preferidas, porqué escribo así?, ¿Sabe acaso, usted, algo de mí?




La soledad

Estoy comenzando a apreciar la soledad...
                                  No es necesario fingir nada frente a ella...