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domingo, 25 de noviembre de 2012

Noche solitaria y oscura (1)

La noche está solitaria. Cantos de grillos y cigarras lo acompañan en su tristeza. Sólo y triste, entona las melodías más puras que pueden llegar a oírse en estas tierras. Recita sus versos a la luna, que lo contempla bañándolo con su bellísima luz.
La noche está oscura. Tan sólo iluminada por la luna, y por aquél chico que lo perdió todo, menos la vida.
Ya sin importarle nada se deja maravillar por los pequeños detalles de la naturaleza, y ésta, a su vez, le brinda el mayor espectáculo jamás visto por los hombres.
Mira al pequeño río que está frente suyo. Aguas cristalinas que vienen y van, pequeños peces que bailan entre las olas, y el precioso astro reflejado en el agua.

Y es entonces que él descubre el sentido de la vida, por lo que debió haber luchado, lo que debió haber amado, lo que debió haber sentido.

Miles de aves nocturnas lo observan desde los árboles, como preguntándose quién será ese chico vestido de blanco, que cada noche de noviembre viene a visitar el gran río donde nació.

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Nota: Le coloqué el (1) en el título, porque es muy probable que este relato lo continúe. Aunque no es del todo seguro.

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