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lunes, 31 de diciembre de 2012

Año nuevo


Se acerca un nuevo año. Con él vienen 365 oportunidades, y muchas de ellas las desperdiciaremos.
Un nuevo año comienza. Se trata de dejar todas las peleas, conflictos y problemas atrás, todas las lágrimas, las palabras hirientes y los malos recuerdos, en el olvido.
¿Podré hacerlo bien esta vez? No lo sé.
Muchas personas que conocimos ya no estarán. Muchos momentos que vivimos junto a esas personas, ya no los podremos revivir.
Y de algún modo será igual, y de algún modo será diferente.
Hemos pasado por tantas cosas.
Hubo felicidad y tristeza, dolor y alegría. Luces y sombras. Lágrimas y sonrisas.
Hubieron muchas cosas, y habrán muchas más.



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Les deseo un Próspero y Feliz año Nuevo a todos mis seguidores!!!


viernes, 28 de diciembre de 2012

En la oscuridad

Pensando en la oscuridad. Escribiendo en la oscuridad. Viviendo en la oscuridad.

 Ahí donde el silencio dice las peores palabras nunca oídas.
Siento morir en cada golpe, en cada pensamiento.
Mi alma está perdida, Señor, Sálvame. Sálvame de esta tortura.  Acaba con esto de una vez.
No quiero oír más sus palabras destructivas. Oh, ten piedad de mi.

Las sombras se hacen presentes ante mí, haciendo así la oscuridad total. Son sombras del pasado, que confunden mis palabras y taladran mis pensamientos.

Las manos me tiemblan, siento cómo el frío me congela y la falta de luz causa miedo en mi.
Mi mente está atorada.
Oigo gritos de desesperación. Oigo llantos. Y no puedo moverme de donde estoy, no puedo hacer nada.
Y es entonces donde aparece él, un espectro sin rostro, oscuro como la noche. Se detiene ante mí, y recita tus últimas palabras con una perversa sonrisa en el rostro. Me dice que no volverás, que te has ido para siempre.
Entonces lloro. Lloro como nunca antes, y todas las sombras se marchan, dejándome sólo con tu recuerdo.

Se hacen oír sinfonías sin fin, haciendo más cruel mi muerte.
 Lloran a lo lejos almas perdidas, que al igual que yo piden misericordia.
El sol se ha escondido, y la luna no ha aparecido. ¿Puede decirme usted, qué está ocurriendo?
Miles de sombras azules danzan al ritmo de los violines y el piano.

Ya no siento. No oigo. No veo.
Mi alma se aparta de mi cuerpo. Ya no hay sombras. Por fin me siento libre.
Ha llegado a el fin.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

...

Solía sonreír sin motivo. Solía decirles que todo iría bien. Solía tener tu grata compañía.

Solía ser feliz.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Navidad sin ti...

La ciudad está cubierta de nieve. La gente no quiere salir de sus casas, porque saben que el frío es tan intenso que es capaz de congelarte los huesos.
Sólo yo estoy afuera, vistiendo los abrigos que me regalaste la navidad pasada. 

Era una noche como esta, así, idéntica. 
Te fuiste dejando un gran vacío. Dejando muchas preguntas sin responder.
Tal vez te fuiste porque sabías que el frío no cesaría. Tal vez porque dentro tuyo el dolor te consumía. 
Quién sabrá cuántas palabras callaste. Quien comprenderá el motivo de tu huida hacia el más allá.

Aún me sorprende que hasta el último momento sonreías, como si nada hubiera pasado. Como si ese dolor nunca hubiera existido. 
Todos hablan bien de ti. Es curioso ¿no? la gente espera a que mueras para quererte. 
Yo siempre te quise, ¿Lo sabías?

Yo tenía las esperanzas de pasar la navidad contigo. Pero es imposible ahora. 
De ti sólo me queda las canciones que escribías, las fotografías que insistías en tomarte conmigo, la última carta que escribieron tus manos, esa que expresaba el motivo de tu dolor, y el vago recuerdo de ése chico sufrido, que sin importar las circunstancias, sonreía.

Sólo quiero desearte, estés donde estés, una cálida  y hermosa navidad. Esa que nunca pudiste presenciar.



Ella y Él...

Ella se creía princesa de un reino inexistente.
Él era como un perro abandonado.
Ella era egoísta y egocéntrica.
Él se había olvidado de sí mismo.
Ella se burlaba de los desgraciados.
Él llevaba tiempo sin sonreír.

Ella lloraba por las noches.
Él ya no sentía dolor.

Ella lo vio a Él y se perdió en su mirada.
Él la conoció y se enamoró.

Ellos eran tan distintos.
Ellos eran tan iguales.

Ellos eran almas gemelas, ellos están enamorados.


domingo, 9 de diciembre de 2012

Historia sin nombre (7)


-¿Dónde lo viste?- Me preguntó por fin mirándome, agrandando sus ojos.
-En una habitación, no estoy seguro de dónde era, o si era un sueño, pero lo vi. No sé si será él, pero tenía el cabello gris...
-Si! mi hermano era así. ¿Cómo vestía?
-Una camisa blanca y...
-Un jean azul.
-Exacto.
El niño sonrió y mantuvo la cabeza en alto durante toda la conversación, y entusiasmado me hizo algunas preguntas más, y finalmente, nos dormimos en nuestras respectivas camas.

Desde ese día, no volví a experimentar golpes, ni nada raro. En cambio, todo era monotonía en aquel lugar. Despertarse, desayunar, dormir, comer y finalmente, volver a dormir. Una rutina.
Hasta un día, en que Adriel me mandó a llamar,  dándole un mensaje a uno de los muchachos encargados de la limpieza.
-Está detrás de la casa de enfrente- me dijo con voz baja aquel muchacho desconocido- no digas a nadie que vas hacia allí.
Y marchándose me dejó con un montón de dudas. ¿Qué querría Adriel?

Seguí el camino que me había indicado, hasta la casa de enfrente. En la parte trasera  estaba Adriel, arrodillado en el suelo, guardando cosas que no pude distinguir en unos morrales viejos que yacían a su lado.
-¿Qué pasa...?- le dije acercándome lentamente a él.
Me hizo señal de que callara.
- Alguien podría oírnos...
Estaba aún más desconcertado.
-¿Puedes decirme qué haces aquí, tirado en el suelo, guardando objetos y actuando tan extraño?
-Iremos a buscar a mi hermano- dijo levantando la vista, dejando ver sus brillosos ojos grises.
-Perdón. ¿Iremos?
-Sí, tú irás conmigo. Te guste o no.
-Mocoso, ¿quién te crees para hablarme así y arrastrarme a hacer algo que no quiero?, Además ¿Cómo buscarás a tu hermano? No tienes automóvil, ni siquiera tienes idea de dónde podría estar tu hermano. Seguramente estará muerto por ahí.- le dije. Sólo con haber pronunciado la última frase, me sentí realmente estúpido.-L-lo siento- Le dije, intentando arreglar una vez más mis frases estúpidas.
No me miró  por largo tiempo, sólo guardaba sus cosas en los morrales, haciendo caso omiso a mis disculpas.
-Si de verdad lo sientes, acompáñame en la busca de mi hermano

jueves, 6 de diciembre de 2012

Historia sin nombre (6)


-Mis padres murieron hace mucho tiempo. Mi hermano era mi tutor, pero se lo llevaron ya que tenía 21 años.
-Así que ahora, estás solo...
-Si.
- Pequeño, ¿y no piensas levantar la vista?- le dije notando que en ningún momento me dirigió la mirada.
Levantó lentamente la mirada, y me quedé atónito al ver que era casi idéntico al hombre de cabello gris, con el que me había encontrado en el depósito de chatarra aquella vez. Seguramente era su hermano, del que me habló recién.
-Perdón, ¿cómo se llama tu hermano?
En ese momento, abrieron la puerta, era la jovencita que me había atendido al principio cuando recién había llegado a este lugar. 
-Vengan a comer- nos dijo y se fue, cerrando la puerta tras ella.
Sin darme cuenta se había hecho de noche, y ya debíamos cenar.
Observé a Adriel mientras comíamos todos juntos en una mesa larguísima, y me di cuenta de que no levantaba la vista. Era ese chico realmente extraño. Aún más que yo.
Debe sentirse presionado bajo mi mirada- pensé, y dejé de mirarlo, con el fin de que pudiese relajarse, y a lo mejor, soltarse más. 
Luego de cenar, nos dieron unas ropas para que nos cambiáramos, y volvimos al cuarto.
Intenté hablarle a Adriel, pero parecería loco si dijera que vi a lo que podría ser su hermano.
Quería que me hablase de su hermano, pero no veía cómo tocar el tema sin meter la pata o lastimarlo. 
-Me dijiste que tu hermano tenía 21 años...
-Si
-¿Era parecido a ti?-dije disimulando tener poco interés en el tema.
-Si, algunos creían que era mi padre.
-Pues entonces era muy parecido.
-¿Tú conoces a mi hermano?
-¿Porqué lo preguntas?
-Es que nadie me pregunta por mi hermano, y menos un desconocido, como tú.
-Em...
-Decían que estaba loco, era muy extraño...
-En realidad, vi a un hombre que cabe perfectamente en la descripción que me das de él, pero no es seguro de que sea tu hermano...
-¿Dónde lo viste?- Me preguntó por fin mirándome, agrandando sus ojos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Historia sin nombre (5)


- Siéntate y espera, enseguida te traen la comida.
- hey, ¿Ese no es el tipo que le pegan hierrazos?- dijo un muchacho, mirándome. La muchacha le hizo unas señas raras,  y el tipo se calló. ¿Qué saben ellos de eso?
Me dieron de comer, y luego me enseñaron un cuarto, donde dijeron que iba a dormir.
Cuando me acosté con el fin de dormir, me percaté de que tenía un compañero en la habitación. Era un muchachito, de aproximadamente 13 años, estaba sentado en su cama, cabizbajo.
-Hola- Le saludé- Soy Alan.- Sí, ese es mi nombre.
El niño ni se movió. Creí que podía estar dormido, así que esperé a que despertase, mientras intentaba, en vano, conciliar el sueño. Luego de unos 20 o 30 minutos, el niño despertó sobresaltado. Debió haber tenido alguna pesadilla.
-Hola...-le dije nuevamente, tratando de buscar sus ojos, pues tenía la cabeza gacha y el cabello tan largo que costaba verlos.
-Hola- me devolvió el saludo.
-¿Cómo te llamas?- le pregunté, tratando de ser agradable. Nunca se me dió  bien eso de hablar con niños.
-Adriel
-Ah, yo soy Alan, parece que nos acomodaron en el mismo cuarto sin avisarnos.
-¿Eres retrasado?
-No.- ya era la segunda vez que me decían eso, ¿tan estúpido parezco?
-Cambiando de tema- le digo- ¿sabes qué ha sucedido?
-Si te refieres a porqué estamos aquí, es que se llevaron a un montón de gente, en la mayoría a personas adultas, y destruyeron todo. Y este es el lugar que mejor está, así que aquí atienden a los niños. O a los retrasados.
-Ya me habían dicho eso. ¿y no sabes a dónde llevan a esa gente?
-No. Pero algunos dicen que les hacen trabajar, y luego les torturan hasta la muerte. O que les encarcelan y les hacen limpiar, también dicen que les borran la memoria y los convierten en asesinos, pero nada de ello es seguro, son sólo rumores y suposiciones de la gente.
-¿Y no tienes miedo?
-Claro que sí, pero como dicen que sólo llevan a los adultos no tengo tanto miedo.
-¿Y tus padres?
El pequeño permaneció callado por unos minutos, todo este tiempo sin levantar la vista. Luego de un momento me dijo
-Mis padres murieron hace mucho tiempo. Mi hermano era mi tutor, pero se lo llevaron ya que tenía 21 años.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Historia sin nombre (4)


-¿Esto es un sueño, verdad?- le digo ya asustado
 Ellos negaron con la cabeza.
-¿Entonces qué es...?
Al ver cómo cerraban sus ojos, supe que sucedería lo de siempre. Otro golpe. Inconsciente.
Esta vez, desperté en una plaza, es la plaza en donde hicimos un pic-nic en la escuela primaria, con todos mis compañeros y maestros, lo recuerdo bien. Si que ha cambiado mucho, el césped no tiene la misma belleza de siempre, casi todos sus árboles están secos o quebrados, y la mayoría de los faros están rotos y oxidados. Es como si hubiera venido una tormenta.
El suelo está mojado, como si hubiera llovido. Y se nota que sí, porque hay aún en el cielo unas nubes grises.
Veo a muchos niños caminar en la misma dirección, así que decido seguirlos. Las casas y locales están muy mal mantenidos, algunos hasta están destruidos, hay trozos de madera y demás basura en las veredas y en las calles. Me acerco más a los niños.
-¿A dónde van?-le pregunto a uno de ellos, de aproximadamente 13 años.
- A una casa...
-¿Para qué?
-Hay comida...- Me dice y se aleja, como si me tuviera miedo.
Al poco rato, teníamos enfrente de nosotros una casa, con la pintura chorreada y muy mal cuidada, aunque tenía unos árboles muy bonitos a su alrededor.
Entramos juntos a la casa,  dentro de ella había mucho espacio, ya que habían pocos muebles, y en un banco estaba sentada una muchachita, de unos 12 o 13 años más o menos, vestía un pantalón de jean azul grisáceo y un buzo gris encapuchado, intenté llamar su atención, para ver si me decía algo, pero mis intentos fueron en vano, es como si estuviera  hipnotizada por algo.
 Cuando la llamaron por un nombre que no pude oír, sólo ahí se movió, como si despertara de un sueño profundo.
-Hola, soy...
-¿Cuántos niños hay...?- le preguntó ella a uno de los muchachos que estaban allí, ignorándome totalmente.
¿Qué rayos le pasa? ¿O es que no me vio?, bueno, eso es imposible, estaba a su lado cuando le hablé, no puede ser que no me haya visto.
-Ah, y por favor, atiende a ese retrasado que está allí- Dijo luego de un momento, señalando donde me encontraba yo.
-No soy retrasado...- le dije un poco molesto
- y entonces ¿qué haces aquí?
-No lo sé... sólo seguí al montón de chicos...
-Aquí sólo atendemos a niños... o retrasados.
-¡Que no soy un retrasado!
-Ah... pues así si que lo pareces. Da igual, te daremos comida, das lástima.
-Ven, mira, siéntate ahí- me dijo luego de un rato, apuntando a un banco de madera junto a una mesa.
-Está bien...
- Siéntate y espera, enseguida te traen la comida.

Historia sin nombre (3)


-Y piensan hacer lo mismo contigo.
-¡¿Eh?!
Otro jodido hierrazo impacta en mi cabeza, dejándome,  nuevamente, inconsciente. Quién sabe dónde apareceré ahora, a lo mejor, estaré violado en la esquina de un bar.
-¡Qué gran sentido del humor, pequeño!- Me dice un hombre al que no puedo ver bien...
-¿Cuanto tiempo más piensas llevar esa voz narrativa, Gum?- Ah! asi que el desgraciado pueda saber lo que pienso...
- Perdón... ¿Quién eres y cómo te llamas?- digo, intentando ser cortes.
-Soy tu conciencia...!- dice él con voz fantasmal
-¿Mi conciencia?, ¿Me estás tomando el pelo?
-Em... sí.
-¿Qué..?
-Hierrazo en tres... dos... uno...
Y sí, Otro hierrazo me deja inconsciente.
Despierto en la camilla de  un hospital. Sí que conozco este lugar, es el hospital donde me internaron cuando era niño. Esto se hace cada vez más extraño...
-¡Se despertó!- dice mi... ¿madre?
-Hijo... ¿como estás?- me pregunta mi padre. Genial, ahora mis padres revivieron. Sólo atiné a abrazarlos y llorar como si fuera un niño pequeño.
-¿Qué me pasó?- pregunté luego de calmarme
Mis padres no contestaron nada, se quedaron mirándome, entre una mezcla de sorpresa y lástima.
Miré detrás de ellos, y ahí estaba, ese hombre de cabello gris con mirada de niño, y me observaba minuciosamente.
-¿Esto es un sueño, verdad?- le digo ya asustado
 Ellos negaron con la cabeza.
-¿Entonces qué es...?
Al ver cómo cerraban sus ojos, supe que sucedería lo de siempre. Otro golpe. Inconsciente.
Esta vez, desperté en una plaza, es la plaza en donde hicimos un pic-nic en la escuela primaria, con todos mis compañeros y maestros, lo recuerdo bien. Si que ha cambiado mucho, el césped no tiene la misma belleza de siempre, casi todos sus árboles están secos o quebrados, y la mayoría de los faros están rotos y oxidados. Es como si hubiera venido una tormenta.
El suelo está mojado, como si hubiera llovido. Y se nota que sí, porque hay aún en el cielo unas nubes grises.